Santiago de Chuco, tierra llena de tradición, devoción, y gran riqueza cultural.
Las Kiyayas
De concubinas del emperador en ChukoWay a vírgenes del Sol del Inca.

Esta danza es atóctona de Angasmarca. Si hacemos una retrospección en el tiempo, vemos que las Kiyayas Quiyayas representan las collas o concubinas del emperador o reyezuelo de ChukoWay, que tras la influencia Inca formaron parte de este nuevo Imperio, las mismas que fueron de sangre real, como así lo dice el Inca Garcilaso de la Vega en su libro “Comentarios Reales de los Incas”
Bailan al son de una melodía tristona de pasacalle, ejecutada por un cajero con tambor grande (huáncar) y flauta recta confeccionada de madera de saúco.

Ellas eran las vírgenes del sol, eventualmente en los pueblos se elegía y ofrecía la mujer más hermosa y joven; el Inca para asegurarse de la fidelidad ordenaba custodiarlas por inicuos guerreros, quienes eran castrados para evitar que ellas tengan relaciones, estos usaban mascaras negras; estos deberían protegerlas de cualquier amenza, y asi paseaban presuntuosos.

Es una danza, en número de diez o doce mujeres y un negro; la música es tocada por un Chiroko. Las mujeres llevan en la mano plantas de maiz (cambiadas ahora por caña de azúcar), las que van agitándolas al ritmo de la música. Con lo triste de esa música expresan el sentimiento indígena, y agradecimiento a MamaKilla (La Luna) por su bondad en el cultivo y cosecha.

Pone la nota pintoresca un danzante disfrazado de negro que representa al cuidador o vigilante eunuco que baila al son de la música con paso menudo y coquetón. “El Negro” está vestido de bayita negra y lleva máscara negra con ojos y boca ribeteados de rojo; al son de la música se desplaza y va haciendo chistes, gestos y con su foete amenaza a los espectadores.

Visten trajes de colores, collares de chaquiras, monedas o piedras de fantasía, sombreros anchos de paja con anchas cintas rojas. También llevan como adorno espejos o flores. Llevan en las manos una caña de azúcar adornada de cintas multicolores que simboliza la categoría de la mujer como escogida para vivir dentro de las Palla-Huaxi esperando que el Inca haga vida sentimental con ellas.

A la palla que canta sola las coplas se le llama “La Autora”, y es la que dirige a las demás. La danza es lenta con pasos cortos, mientras el “Negro” baila en torno al conjunto; ejecutan la danza al son de una música sentimental, monótona, del tambor y de la flauta, con intermedio de canciones quejumbrosas, cuya melodía coral es: quiyayita, quiyayita...!.

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